viernes, 11 de octubre de 2013
Taras Bulba de Nikolái Gógol
Ambientada en el siglo xvi, Tarás Bulba es la epopeya, tan breve como bella, de los cosacos del Dniéper y de la heroica lucha que durante varios siglos sostuvo el pueblo ucraniano para conservar su independencia nacional. Con un acento entre lírico y nostálgico, con una entonación épica y esas vastas metáforas que recuerdan a los poetas de la antigüedad clásica, el satírico autor de La nariz o de El inspector canta la naturaleza poderosa y salvaje de aquellos hombres indomables. «¿Qué es Tarás Bulba? ?se preguntaba ya el crítico Belinski?. Es un héroe, es el representante de la vida de todo un pueblo, de toda una sociedad política en una época determinada de la vida».
Feroces, crueles, valientes y apasionados, los cosacos hacen temblar la estepa bajo los cascos de sus caballos. Y entre ellos se encuentra Taras Bulba, un anciano lleno aún de fuerza e inteligencia que junto a sus hijos, Ostap y Andrí, avanzará por tierras polacas con intención de vengar su fe ortodoxa burlada por los católicos. Ninguna guarnición, ciudad amurallada o iglesia podrán detenerlos, hasta que la desgracia se cierna sobre ellos y el apuesto y enamoradizo Andrí haga que su padre maldiga el día en que lo engendró.
“Taras Bulba”, una anomalía entre la obra más conocida de Gogol, es una aventura trepidante, una sinfonía en perpetuo crescendo, en la que cada capítulo es más intenso y sorprendente que el anterior; un fresco tan afinadamente dibujado y tan vívido que resulta absolutamente intemporal.
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